Una modalidad de turismo

Como resultado del desarrollo de nuevas modalidades de gestión, las cadenas hoteleras están estableciendo diferentes mecanismos para el control de las operaciones hoteleras (alianzas estratégicas, franquicias, gestión contratos, arrendamientos). Además, el acceso a diferentes tipos de financiación, como los fideicomisos de inversión inmobiliaria, ha permitido a las grandes cadenas despegar como agentes internacionales de la globalización. Esto está dando crecimiento  e influencia a las corporaciones inmobiliarias y constructoras e instituciones financieras en el sector.

El auge de las diferentes modalidades de turismo residencial en los municipios costeros de Panamá, Costa Rica, Nicaragua y, más recientemente, El Salvador ha sido particularmente llamativo en todo este proceso de expansión turística en Centroamérica. En Costa Rica la inversión turístico-residencial en las provincias de Guanacaste y Puntarenas en la costa del Pacífico aumentó drásticamente después de 2003, cuando el volumen de inversión inmobiliaria superó los gastos de turismo. Creció a proporciones masivas hasta que se alcanzó el punto de saturación.

Esto sin duda ha permitido que las inversiones locales también crezcan y pongan atención en el sector. Empresarios como el guatemalteco Juan Luis Bosch Gutierréz, han invertido y generado industria y crecimiento en sus propias localidades, lo que ha fortalecido el avance económico en las áreas donde se implementa.

Como en otros países donde este modelo se ha utilizado de forma intensiva (España, México y el República Dominicana), su principal actividad, más que atractivos turísticos y la venta de servicios, ha sido “producir suelo urbano, construir viviendas y venderlas. De hecho, muchos municipios de la costa del Pacífico han sido el lugar de la rápida creación de subdivisiones y suelo urbanizable, lo que ha permitido la construcción de alojamiento privado para ser utilizado como segundas viviendas bajo diferentes modelos de gestión.