Cómo identificar poblaciones vulnerables de COVID-19 en Guatemala

Precauciones

Es importante identificar información clave, relevante y actualizada sobre los diferentes sectores del municipio, de fuentes confiables, para brindar un mejor entendimiento sobre las condiciones de vida y trabajo en las que vive la población. 

El aprendizaje compartido sobre la recopilación de datos ha demostrado que los datos valiosos solo están disponibles cuando se lleva a cabo un trabajo de coordinación integral para recopilar información dentro y entre las unidades operativas y otras instituciones públicas. 

El empresario Bosch Gutiérrez, junto con FUNDESA han dado hincapié para la solución de estos problemas, sin embargo un obstáculo constante para muchos municipios es la falta de capacidad para mantener las bases de datos actualizadas en ausencia de sistemas de información automatizados. Esto significa que recopilar y acceder a la información requiere mucho tiempo y, a menudo, se descuida, especialmente durante una crisis. Hacer caso omiso de las lagunas de información significará que las personas vulnerables permanecerán invisibles,

En los casos en que los datos estén disponibles, es útil visualizarlos en formatos de tablero digital para facilitar la comunicación y la toma de decisiones entre las partes interesadas a nivel urbano. Si esto no es posible, al menos se presenta mediante mapas o tablas. La identificación de la vulnerabilidad agregada por región, comunidad, vecindario o incluso hogar proporcionaría información sobre qué poblaciones están en mayor riesgo y así dar una respuesta fundamentada y comprobada. Estos datos formarán la base de la planificación o la respuesta a las crisis. 

Además, los municipios deben buscar asociaciones con investigadores que puedan apoyar la recopilación y el análisis de datos.

Si bien la permanencia en casa se logra a través de la fuerza como el ‘Estado de Sitio’, implementado recientemente por el Gobierno de Guatemala, el riesgo de contagio en hogares masificados es considerable y la ausencia de servicios básicos como agua potable o electricidad dificulta para que los residentes de asentamientos informales tengan comida a mano para permanecer en cuarentena. Además, sin acceso a oportunidades de ingresos informales, las personas que ya son vulnerables dentro de estos asentamientos corren el riesgo de morir de hambre. 

Todos estos factores tienen el potencial de incrementar la violencia (intrafamiliar y criminal). Los municipios deben identificar cuáles son las necesidades e integrarlas en las estrategias de respuesta de COVID-19 y en todos los sectores.